Pues como dije en posts anteriores…este ultimo fin de semana me fui a Zuhatza (Vitoria).
Fue un golpe de suerte, cosas del destino. Esperé hasta los últimos días para llamar y me dijeron que estaba en lista de espera..ouch! Cual fue mi sorpresa que a los dos días, jueves concretamente, hacia las 10 de la mañana (yo todavía en la cama xD) oigo mi movil vibrar y y miro la pantalla en la que aparece un número privado.
Tras dar todos mis datos e intercambiar información y opiniones, estaba dentro de la lista.
Entramos al bus hacia las 19h. del viernes y no salimos hasta las 19,45, grandes problemas de puntualidad…pero como siempre digo, la espera mereció la pena. Los ultimos que vinieron fueron los que pusieron el toque gracioso y divertido al fin de semana..
Tras el largo viaje con su respectiva parada en Logroño, llegamos a un pueblecito llamado “Barria” donde no había un alma por las calles, pero que tenía un albergue impresionante. Antigüamente era un monasterio, imaginaos la cantidad de habitaciones, recovecos,…con su claustro, capilla, sala de juegos, sala de conferencia,…Vamos que no dormimos mucho esa noche.
Al día siguiente, bus hacia la isla y alli desayunamos. Nos dieron una visita guiada por los alrededores y nos contaron un par de historias. Nos repartieron las cabañas y nos sorteamos las actividades.
Me tocó los que quería, casinunca es asi, pero esta vez hubo suerte.
El sábado por la mañana hice windsurf y por la tarde, remo. A la primera actividad me costó cogerle el truco, se necesitaba concentración y equilibrio, pero una vez que aprendes el mecanismo, ya estaba dominado. Y el remo, acabé con cierto dolor de espalda, pero la experiencia fue gratificante. Despues de cada actividad, rumbo a la piscina a seguir con la diversión.
Por la noche, nos llevaron a la taberna de la isla. Alli cometieron el gran error de poner la cerveza a 1€ y los cubatas a 2.5€. En principio nos iba a dejar hasta las 24h. pero la noche se alargó más de la cuenta, a esto contribuyeron el camarero, que entre cerveza y cubata que servía trago de vodka para dentro, y el monitor de windsruf que tenía libre acceso a la barra. Total, que llegamos a las literas hacia las 6.30, no lo recuerdo muy bien…
Tras hora y media de sueño, fuimos a desayunar con el estómago todavía revuelto; pero había que comer algo sólido. Para la actividad de la mañana hice pedalón, algo suave para mi maltecha espalda, nos prohibieron que chocaramos y que no nos tirasemos, pero caso omiso. Como niños, asaltabamos patinetes, hicimos guerras de agua (elegiamos un patinete objetivo e ibamos unas 4 o 5 pedalones a por ella). Con esta actividad, acabamos nuestra estacia, nos duchamos, recogimos y nos fuimos.
Pasamos la tarde en Vitoria, agradable visita turística y sablada a la hora del café.
A las 17 rumbo a zaragoza con cara de pena, pero feliz por la experiencia.